Three-way match: cotejar orden de compra, remito y factura
Antes de pagar, tres documentos tienen que contar la misma historia: lo que se pidió, lo que llegó y lo que se cobra. Cuando no coinciden, la diferencia se explica antes del pago o se reclama después.
El three-way match —cotejo de tres puntas— es el control que compara la orden de compra, el remito o recepción y la factura antes de liberar un pago. Es el control más viejo de cuentas a pagar y sigue siendo el que más plata cuida.
Las tres puntas
Las tres puntas son tres documentos emitidos por tres partes distintas: compras emite la orden, el depósito conforma la recepción y el proveedor emite la factura.
| Documento | Qué dice | Quién lo genera |
|---|---|---|
| Orden de compra | Qué se pidió, cuánto y a qué precio | Compras |
| Remito / recepción | Qué llegó realmente | Depósito |
| Factura | Qué cobra el proveedor | El proveedor |
Si las tres coinciden, el pago procede. Si no, hay una diferencia, y la diferencia tiene que explicarse antes del pago. Después del pago, una diferencia es un reclamo; antes, es una conversación.
Qué dice la norma sobre el remito
En Argentina el remito no es un papel interno: la Resolución General 1415 (RG 1415) de ARCA (ex AFIP) lo exige para todo traslado de mercadería.
Todo traslado y entrega de productos primarios o manufacturados estará documentado mediante factura, remito, guía o documento equivalente (…)
La misma norma pide que la factura consigne el número del o los remitos vinculados con la operación (Anexo II), y que el duplicado o la copia digital del remito se conserve por lo menos 2 años. Ese número de remito impreso en la factura es el hilo que une la segunda punta con la tercera.
La recepción conformada ya está en la norma
Desde abril de 2025, cuando el remito se emite con un sistema computarizado o electrónico, el emisor puede no imprimirlo. A cambio, la RG 1415 agrega una obligación que es exactamente la segunda punta del cotejo:
Asimismo, se deberá habilitar el medio para que el destinatario de los bienes pueda conformar la correspondiente recepción de los mismos.
Es decir: conformar la recepción dejó de ser solo una buena práctica de control interno. Es una figura que la norma prevé.
Qué se compara, exactamente
Se comparan tres cosas, siempre línea por línea y nunca por el total: la cantidad, el precio y la unidad de medida. Cada una se controla contra un documento distinto, porque no todos los documentos traen los mismos datos.
Cantidad: lo que llegó contra lo pedido y lo facturado
Si la orden pedía 100 unidades, llegaron 80 y la factura cobra 100, se paga por 80. La regla es corta: se paga lo que llegó.
La cantidad se controla con el remito porque es su dato central: la RG 1415 le exige descripción, contenido y cantidad de los bienes, y no le exige precio. Si el sistema permite pagar contra la orden de compra sin exigir la recepción, la mercadería que nunca llegó se paga igual, y el faltante aparece meses después en una conciliación de stock, cuando ya nadie recuerda qué pasó.
Precio: lo facturado contra lo pactado
El precio se controla entre la factura y la orden de compra, también línea por línea: el total puede coincidir escondiendo dos diferencias que se compensan.
Una línea que viene $50.000 más cara y otra $50.000 más barata dan el mismo total que la orden de compra. Un cotejo por total no ve nada; un cotejo línea por línea encuentra las dos.
Es el caso más común de sobrefacturación silenciosa, y casi nunca es mala fe: suele ser una lista de precios desactualizada de un lado o del otro.
Neto contra neto, en la misma moneda
La orden de compra suele escribirse en neto, y la factura totaliza con el IVA y las percepciones adentro. Comparar el total de la factura contra la orden marca una diferencia que no existe. Lo que se compara es el neto de la factura —gravado, no gravado y exento— contra la orden, salvo que esa orden en particular ya incluya los impuestos.
Con la moneda pasa algo parecido. "USD" en la orden y "Dólares" en la factura son la misma moneda, y hay que normalizarlas antes de comparar. Dos monedas distintas, en cambio, no se comparan sin elegir una cotización, y elegirla es decidir cuánto se paga: esa decisión no la toma el cotejo.
Unidad de medida: la trampa que no se ve
El proveedor factura por caja, el depósito recibe por unidad y la orden de compra decía pallets.
Las cantidades no se pueden comparar si no están en la misma unidad. Sin una unidad base a la que llevar todo, el cotejo compara 10 contra 240 y marca una diferencia que no existe, o peor, no marca una que sí existe.
Esto se agrava cuando el mismo artículo tiene códigos y presentaciones distintas en cada proveedor. El maestro de artículos tiene que poder llevar las tres a una unidad base común.
La regla que resume todo: sin remito, no hay pago
Sin recepción conformada no se paga: comprar no suma stock hasta la recepción, y una factura sin recepción no llega a pago. Es una regla dura y conviene que lo sea. Las excepciones que aparecen tienen respuesta:
- "Es un servicio, no tiene remito." La recepción es la conformidad de quien contrató el servicio. Mismo control, otro soporte.
- "Es urgente, el proveedor no despacha si no le pagamos." Es un anticipo, no un pago contra factura. Es otra operación, con otro control.
- "Ya sabemos que llegó." Entonces registrar la recepción cuesta treinta segundos.
Cómo tratar las diferencias
Tres criterios evitan que el control se vuelva un obstáculo:
Motivo obligatorio cuando hay diferencia. Si llegó distinto de lo pedido, quien recibe tiene que decir qué pasó. Sin eso, la diferencia queda sin explicación y se descubre en la conciliación.
Avisar sin bloquear, cuando corresponde. No toda diferencia justifica frenar la operación. Que falte stock para una venta se avisa, no se bloquea: se vende a pedido y contra fabricación. Que falte la recepción de algo que se va a pagar, sí bloquea.
Tolerancias chicas y por tipo. Una diferencia de gramos en un producto que se vende por peso es normal. La misma diferencia en unidades es un error. Configurar una tolerancia amplia para que el sistema moleste menos es desactivar el control sin decirlo.
Las tres puntas también existen del lado de las ventas
Del lado de las ventas la estructura es la misma, espejada: lo que se pidió, lo que ya salió y lo que ya se facturó. Un pedido se cierra solo cuando las tres coinciden.
Y aplica la regla simétrica: vender no descuenta stock hasta que la mercadería sale, igual que comprar no lo suma hasta la recepción.
En Arqueo (arqueoempresas.io) el cotejo de precios se hace línea por línea contra la orden de compra, la recepción se confirma desde el teléfono —"Llegó todo" o "Llegó otra cantidad" con motivo obligatorio si hay diferencia— y la confirmación es la que suma al stock y habilita el pago.
En resumen
En resumen: el three-way match compara la orden de compra, el remito y la factura antes de pagar, línea por línea y nunca por total. La cantidad se controla con el remito, que por norma la trae y no trae precio; el precio, entre la factura y la orden, neto contra neto y en la misma moneda. Sin recepción conformada, la factura no llega a pago.
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre two-way y three-way match?
El two-way compara orden de compra contra factura: verifica que lo facturado sea lo pedido, al precio pactado. El three-way agrega la recepción: verifica además que lo facturado efectivamente haya llegado. La diferencia es enorme, porque el two-way paga mercadería que nunca entró si la orden y la factura coinciden.
¿Sirve para servicios, que no tienen remito?
Sí, cambiando qué es la segunda punta. En servicios la recepción es la conformidad de quien contrató: el responsable del área confirma que el servicio se prestó. Es el mismo control con otro soporte, y es más importante todavía, porque un servicio no se puede contar en un depósito.
¿Una diferencia de cantidad tiene que frenar el pago?
Depende de cuál sea el faltante. Si llegó menos de lo facturado, se paga lo que llegó, no lo facturado: esa es la regla. Si llegó más, hay que entender por qué antes de recibirlo. Lo que nunca debería pasar es que la diferencia se descubra al conciliar el stock tres meses después.
¿Y las diferencias de precio?
Se comparan línea por línea contra el precio de la orden de compra, no por el total. Un total que coincide puede esconder dos líneas que se compensan: una más cara y otra más barata. Es el error que el cotejo por total no ve nunca.
¿Qué tolerancia conviene configurar?
La mínima que evite ruido operativo real, y distinta según el caso: en productos que se venden por peso una diferencia de gramos es normal, en unidades no. Una tolerancia amplia puesta para que el sistema moleste menos convierte el control en un sello.
¿Qué pasa si la factura llega antes que la mercadería?
Se registra, pero no se paga. La factura queda esperando la recepción conformada: cuando el depósito confirma qué llegó, se coteja contra la orden y se paga lo recibido. Pagarla antes es un anticipo, que es otra operación con otro control.
¿El remito tiene que tener precios?
No. Entre los datos que la RG 1415 le exige al remito están la descripción, el contenido y la cantidad de los bienes transportados, pero no el precio. Por eso, en el three-way match, el remito controla la cantidad y la orden de compra controla el precio.
Fuentes
- InfoLEG — Resolución General 1415, régimen de emisión de comprobantes (texto actualizado) — remito obligatorio y conformidad de la recepción (art. 27, según RG 5678/2025); datos del remito (Anexo V)
- COSO — Internal Control Integrated Framework — actividades de control y conciliación de documentación soporte